EL PORTFOLIO EN EL AULA.

Uso el PORTFOLIO en el aula porque nos ayuda a formar alumnos competentes para la vida, que saben, que saben hacer y que saben ser personas.

rubrica-para-portfolioFrente a otras metodologías más tradicionales y menos flexibles, las aplicaciones son infinitas: estudiar, resumir lo aprendido; analizar un texto, una historia; describir un procedimiento científico; planificar para tomar decisiones; dar instrucciones; exponer ideas; organizar los contenidos curriculares… Personaliza el proceso de aprendizaje y ayuda a hacer una reflexión seria de los avances, éxitos y visualiza cuáles son las áreas de mejora.

Es también herramienta de evaluación 360º.  Usando las RÚBRICAS, DIANAS… es el propio alumno quien evalúa el proceso de aprendizaje: METACOGNICIÓN, AUTOEVALUACIÓN, COEVALUACIÓN. El alumno es consciente de qué ha aprendido, cómo lo ha hecho y su utilidad. Aprender a aprender como competencia indispensable en el desarrollo humano.

A diferencia de las metodologías basadas en enfoques cuantitativos de pruebas memorísticas finales, el portfolio tiene en cuenta el proceso de comprensión, cuáles son los cambios que provocan la transformación del mismo hasta que llega al final de curso.  La evaluación del portfolio no se realiza al final, sino que se hace en continuo feed‐back.

elementos-de-portfolioEl alumno conoce de antemano los criterios de evaluación y grados de ejecución a través de la RÚBRICA, de manera que ajusta la elaboración y pueda llegar a obtener un resultado 100% satisfactorio: organización, presentación, selección de contenidos pedagógicos, desarrollo de ideas propias, habilidades para la organización y gestión etc.

Añadido al equipo cooperativo ayuda a una integración directa de cada uno de los miembros: se escuchan e interactúan y son capaces de felicitarse por el éxito de los demás; se responsabilizan de los éxitos y participan en mejorar el de los demás. Promueve la comunicación, la confianza, la empatía, la asertividad y el manejo de conflictos.

El alumno se convierte así en el protagonista absoluto de esta metodología. El portfolio es propio de cada estudiante. Él decide qué sentido tiene, cómo va a organizar la trayectoria de reflexión y qué elementos incluirá como evidencia de lo que ha aprendido. Cada portafolio se convierte en una creación única; cada estudiante determina qué evidencias ha de incorporar y cuál es su autoevaluación.

Objetivos específicos

  1. Evidenciar cómo se produce el proceso de enseñanza y aprendizaje propio e individual, para que los estudiantes sean conscientes y responsables de su propio aprendizaje.
  2. Propiciar la cultura de la reflexión en el aula.
  3. Desarrollar la competencia aprender a aprender que fomente la autonomía a través de la reflexión sobre los propios procesos de aprendizaje estimulando el desarrollo individual de las personas.
  4. Desarrollar la inteligencia intrapersonal: conoce sus debilidades y fortalezas, refuerza su autoestima y ayuda al crecimiento emocional.
  5. Desarrollar la inteligencia interpersonal a través de destrezas colaborativas: comunicación con los demás, capacidad de resolución de problemas fomentando la empatía y la corresponsabilidad.
  6. Desarrollar la capacidad creativa haciendo uso de los dos hemisferios cerebrales.
  7. Ayudar a construir personas críticas, autónomas y creativas. Personas capaces de interactuar en el siglo XXI.

En definitiva, el portfolio nos ayuda a desarrollar las competencias necesarias que ayuden al desarrollo más humano de las personas para que participen en la decisión consciente, reflexiva y crítica sobre qué quieren hacer y ser en un mundo con continuos cambios sociales y que no sabemos cómo será, preparadas para aprender a aprender, con autonomía, con valores morales y ciudadanos, capaces de resolver problemas, gestionar emociones, tener iniciativas, y tomar decisiones.

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